Mostrando entradas con la etiqueta hijos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hijos. Mostrar todas las entradas

sábado, 14 de marzo de 2009

LA VIDA COMIENZA A LOS 40

... al menos la de una mujer como yo

Todo lo anterior fueron preparativos. Como los ensayos previos al estreno de una obra de teatro, algo así. Ensayo de cada escena, una y otra vez hasta que al fin, queda perfecta. Entonces, llega el día CERO. Y así, tal cual me lo vaticinó mi cuñada Carolina con una frase lapidaria: ¡Me cayó la locha!

Y es que no hay otra forma más explícita de decirlo. Es como si de repente todo se hubiera aclarado, como si se encendiera la luz en el escenario, y todo se ve más claro, menos complicado, y mucho más divertido.

Ahora miro hacia atrás y descubro que ya no tengo miedo a lo que antes me asustaba. Aunque surgen otros nuevos, más reales, pero también acompañados del convencimiento que sin duda, de alguna forma aparecerá la fortaleza para hacerles frente.

Desapareció el miedo a hacer el ridículo, más aún, nace un cierto gusto por buscar las situaciones en que pueda hacerlo. Es tan divertido y saludable aprender a reírse de uno mismo.

Aprecio más los pequeños detalles en los que antes no me fijaba, y comprendo que esos pequeños detalles son los que hacen la grandeza de cada día.

Ahora no me quitan el sueño gigantescas conquistas y metas que lleven a grandes logros profesionales y reconocimientos públicos. No porque eso no sea importante y ya no tenga ambiciones, sino que me llenan los pequeños reconocimientos que provienen de los que quiero. La sonrisa de mis hijos cuando los veo en el acto del colegio, una tarde de café con una amiga cuando me necesita, y luego su agradecimiento eterno por estar a su lado; el cansancio divino después de haber reunido a la familia en casa y haber tenido la reunión perfecta; ver televisión con mi esposo un domingo en la mañana acurrucados los dos, para luego quedarnos dormidos sin ver el final. En fin, tantas cosas rutinarias que antes pasaban desapercibidas, o daba por sentado, ahora son más importantes y apreciadas.

Y, comienzo a entender de una forma cristalina lo que me decía mi madre y tía como un cliché: “si tuviera veinte años menos con lo que sé ahora”. Confieso que no les entendía cuando tenía veinte años. Sin embargo, difiero un poco porque, con toda honestidad, no cambiaría mis cuarenta y tantos años.

Aparece una seguridad distinta, calmada, sensata, que permite expresar las ideas sin temor, y fijar posiciones sin dejarnos llevar por las acciones de los demás, sino ser consecuente y firme con nuestras ideas y principios.

Los ojos cambian para ver el mundo distinto, a las personas cercanas y a las no tan cercanas. Me he vuelto más condescendiente a la hora de juzgar a los demás. Trato de entender, excusar, aceptar y también perdonar porque también he estado del otro lado.

Ahora me gusta hasta lo que no me gustaba antes, todo se ve interesante geografía, historia, psicología, filosofía, tecnología, esoterismo, mitologìa, astronomía, finanzas, en fin, quiero aprender de todo. Todo lo que me alimente el alma me interesa. Tengo una lista enorme de cosas que quiero comenzar a hacer, simplemente porque me gusta y lo quiero, pero sin ningún fin en particular, solo el placer de hacerlo. Si adicionalmente me sirve de algo más, pues bienvenido, será algo así como un bono extra.

Para mí ha sido como decir: esta es la persona que quería ser. Antes no estaba muy conforme con algunas cosas. Pero el tiempo las ha ido mejorando y descubro que ahora me gusto más. Así se sienten los cuarenta. La mirada se vuelve hacia dentro, y dejamos de pensar en el famoso “qué dirán” para comenzar a importarnos el “que sentiré”. Le he tomado el gusto más a estar sola conmigo, lo disfruto, inclusive a veces lo necesito.

Y sí, hablo exclusivamente de las mujeres porque estoy convencida que esto, en esta forma, solo nos pasa a nosotras. Los hombres son otra especie, gracias a Dios, y nos complementan divinamente. Sin embargo, estas vivencias nos pertenecen solo a nosotras y entre nosotras deben ser compartidas.

Volteo y miro a todas las que vienen atrás. Las que están ensayando, para cuando lleguen como yo a los 40 y les toque su estreno. Me veo en cada una de ellas y siento un calorcito rico desde muy adentro que va llegando de a poquito hasta la piel e inevitablemente me encuentro con una sonrisa dibujada en la cara deseándoles que el estreno de su obra sea tan bendecida como la mía.

Bienvenidas a mi blog, mi oasis de catarsis, desahogo, donde doy rienda suelta a lo que pasa por mi cabeza, y muy posiblemente también por la de ustedes!!!

miércoles, 5 de noviembre de 2008

AMIGAS DE VERDAD

"Las puedo contar con los dedos de esta mano, y me sobran". Así he oído responder a la pregunta de ¿tienes amigas de verdad?.
En mi caso, me siento totalmente bendecida, pues por el contrario, a mí me faltan dedos para contar las amigas de verdad que tengo.
Amigas de esas que salen corriendo a auxiliarme si algo me pasa. Que se entristecen con mis lágrimas, y que se alegran con mis logros y aciertos. De esas que reímos juntas. Las que me ayudan con mis hijos si lo necesito. A las que puedo llamar a cualquier hora si tengo una emergencia. Con las que puedo pasar horas y horas hablando y siempre nos queda algo pendiente por decir (cosa que nuestros maridos no entienden). Las que me brindan su apoyo si lo necesito. Con las que comparto frivolidades y con las que comparto momentos profundamente espirituales.
Unas están lejos, otras no; algunas las veo a diario, otras más esporádicamente, pero siguen siendo las mismas, nos seguimos queriendo igual o más.
Esas amigas que con el tiempo llegan a convertirse en familia.

Las mujeres somos como una cofradía. Por eso nos reunimos para entendernos y apoyarnos, para acompañarnos y orientarnos, para reír y llorar juntas. Es algo que nos pertenece solo a nosotras.

Yo necesito a mis amigas y sé que no sería la misma si no las tuviera. En todas las épocas de mi vida ellas siempre han sido parte importante, protagonista. En todos mis recuerdos están presentes. Todas y cada una me han enseñado algo y soy mejor persona por esa causa.

A ustedes, Amigas, mi corazón completo, y las gracias eternas por ser parte de mi vida y dejarme ser parte de las suyas.

Aquí les dejo tres link sobre las AMIGAS que me encantan. En particular el de LA IMPORTANCIA DE TENER AMIGAS, es un escrito con el que me siento tan identificada y tan de acuerdo que cuando mi hija crezca voy a decirle exactamente lo mismo, para que nunca se olvide de las suyas.


Enteramente dedicado a ustedes, MIS AMIGAS


jueves, 16 de octubre de 2008

MIS HIJOS.......

Tengo tres hijos con los que me divierto un montón.
Por supuesto, como toda buena madre que se precie de serlo, a veces tengo ganas de estrangularlos. Otras veces quisiera tener una varita mágica y desparecerlos por un rato.
Pero igual, los adoro y me hacen reír con sus ocurrencias.
El mayor es muy noble e ingenuo, a pesar de su 16 años. Todavía viene y se tira encima mío en la cama a ver televisión y salta como cuando era un niñito. Claro que lo hace solo cuando le provoca, si se lo pido dice
NO rotundamente. El problema es que me parece que en su cabeza no ha concientizado su tamaño real (mide casi 1,85 m) y viene corriendo, se tira a abrazarme, me clava una rodilla por un lado, el codo en un ojo y me deja sin respiración. Después de un round de cariño de esos necesito al menos un relajante muscular. Me encanta ir con él a cualquier show, teatro o espectáculo, solo por ver lo que él lo disfruta. Creo que no he visto a nadie que desde los 2 años disfrute tanto un espectáculo completo como él. Le encanta reírse y todo lo que sea comedia le atrae. Me encantaría que esa parte ingenua y de niño grande que tiene nunca la pierda.
El segundo es artista y mago y le encanta que la gente se ría de sus cosas. Siempre anda inventando algo y su cabeza es fantasiosa, con la imaginación a millón y buscándole el lado absurdo a todo. Siempre he pensado que él ve la vida como una historieta de comics, o como una película. Por ejemplo, él no se baja del carro, él se tira como en Misión Imposible porque el carro "estallará en solo cinco segundos". A veces me cuenta cosas que se le ocurren, las cuales parecen dignas de un capítulo de The Twilight Zone (otro comentario no entendible para los menos de cuarenta, sorry). Les comento una de las más resaltantes. Hace unos años se quejaba frecuentemente de dolores en las rodillas, las piernas, a veces en los codos. Llegó un día y me dijo: "Ya sé lo que me pasa. Tú sabes, mamá, esos hombrecitos pequeños que viven en nuestro cuerpo, por la noche cuando yo estoy durmiento, me agarran algunos huesos y me los cambian de lugar. Es por eso que en la mañana me despierto con dolores". Yo lo miraba como esperando que se riera, pero siempre me lo contaba con una seriedad de tumba y parecía que lo estaba diciendo totalmente en serio. Eso lo mantuvo por bastante tiempo y un buen día dejó de contarlo.
La tercera es por supuesto la princesa de la casa, después de dos varones se imaginarán. Tiene 10 años pero a difrerencia del mayor, cree que tiene 15. Es una compañía perfecta para salir y conversar haciendo que se me olvide que estoy con una niña.
Un día, tendría ella como 6 años, estaba jugando con todas sus Barbies y los Max Steels de mi segundo hijo (eran los novios de las muñecas). En algún momento pasó mi mamá y vió que en una camita tenía acostada a una Barbie con su "muñeco-novio" encima. Como un comentario gracioso le dijo : "¡Que lindos, se están dando besitos!", a lo que mi hija contestó: "¡Ay abuela por favor, están haciendo el amor!". Un poco precoz diría yo.

Tienen muchas otras cosas buenas que posiblemente se las contaré en otro post, pero no eran tema de éste.